Ayer sólo había homenajes y alabanzas para la España Campeona del Mundo. Cada canal de televisión preparó su mejor repertorio de imágenes para tratar de transportarnos de nuevo a ese partido. De todos ellos me quedo con Informe Robinson, el que para mí es el mejor programa actual del panorama deportivo y humano. Retrocedamos un año con mucho gusto. El 11 de julio del año pasado todos estábamos frente al televisor viendo la Final del Mundial como no la habíamos visto antes. Siempre teníamos que hacernos ficticiamente de uno de los dos finalistas para sentirnos partícipes del evento. Esa noche eran nuestros jugadores los protagonistas del momento y los nervios se mezclaban con la sorpresa e ilusión. Nunca pensamos vernos en éstas. Pero España nos fue haciendo a la idea de que algo así podría pasar durante los dos años anteriores. Luis Aragonés nos dio nombre y estilo. Contra viento y marea renunció a clichés del pasado para apostar por poner todo el talento a la vez. Nunca nadie hizo eso en la Selección. Nadie. España jugó como los ángeles en la Eurocopa y, para mi gusto, algo peor en el Mundial. Del Bosque a la menor ocasión suprimía toque para cambiarlo por velocidad en el extremo o contención en el medio. Parece que queda mal decirlo, pero España compitió mucho mejor de lo que jugó. Quizá les juzgo con demasiada exigencia porque, sin al estar al máximo nivel estético, la Selección estuvo muy por encima del resto de las grandes. Mi felicitación para los 23 jugadores que pasarán a la historia de nuestro fútbol y de nuesta vida.
Ayer debí ser un tipo extraño, porque no paré de acordarme de aquellos jugadores que teniendo tanta o más calidad que los actuales nunca tuvieron la continuidad o la suerte necesaria para esto pasase antes. Durante el Mundial Míchel fue entrevistado en "El Larguero" y dijo algo que aún recuerdo y que hoy hago mío: "Esta Selección es la mejor de la historia de nuestro país porque por primera vez los mejores juegan y lo hacen a lo que saben". Cuánta razón tenía. Durante cada fase final de los Mundiales que recuerdo malgastábamos talento exigiendo honrar a la dañina "Furia Española". Y lo hacíamos de dos maneras: Una, prescindiendo absolutamente de los jugadores de calidad. Ni siquiera se les convocaba o si se les convocaba no jugaban aduciendo que en la alta competición debe primar el físico y la fortaleza antes que la circulación y la floritura. Aún me duelen términos despectivos aplicados a grandes jugadores como "minga fría" y definiciones que en un principio se utilizaron con sorna y desprecio como "tiqui taca". Y dos, poniendo a jugar a esos jugadores de clase, pero sacrificando sus habilidades en pos de un mal llamado "bien común de conjunto". Se les exigía recorrer metros y metros sin sentido, se les obligaba a desplazar la pelota en largo constantemente. Estábamos poseídos por el miedo a perder el balón antes que a la necesidad de crear fútbol. Como de esta composición los jugadores talentosos salían mal parados por lógica, en el partido siguiente el seleccionador de turno se creía armado de razón para apartarlos y plagar el equipo de centrales para autodefinirnos como un equipo rocoso. Y lo conseguíamos eh! Éramos tan absolutamente inútiles y poco productivos como una roca...
Por lo que se hizo durante los años noventa con una generación de jugadores simplemente espectacular y que fueron la inspiración reconocida de los actuales Campeones del Mundo, por ese delito, hoy quiero acordarme de ellos. Le doy las gracias a Míchel por sus centros y a Butragueño por su intuición y calidad dentro del área. Regalo un aplauso al centro del campo que hubiesen formado Luis Milla, Pep Guardiola, Guillermo Amor y Eusebio Sacristán al principio de los 90. Ellos son los "primeros pobladores" del país de la posesión de pelota. Recuerdo a Julen Guerrero y su llegada desde segunda línea que no nos dejaron disfrutar en USA 94. Veo de nuevo los goles de Caminero en ese mismo campeonato en el que estuvo absolutamente solo en la elaboración de fútbol. Ovaciono a la zurda de Fran que tendría 50 internacionalidades si hubiese nacido en Sao Paulo. Grito un Olé ante los pases imposibles de Kiko Narváez que inundaron el río Manzanares y que apenas pudimos ver vestido de rojo. Salto y grito ¡Gol! con delanteros como Morientes, Urzáiz y Alfonso, jugadores que hubiesen marcado decenas de goles más si hubiesen recibido el caudal de fútbol que viene del centro del campo actual. Mi reconocimiento para Raúl, jugador grande de nuestro fútbol que no alcanzó los triunfos actuales y que injustamente será imagen de las decepciones inmediatamente anteriores.
No quiero olvidarme de jugadores como Manolo Sanchís, Rafa Martín Vázquez, Luis Enrique o Gaizka Mendieta que tendrían sitio perfectamente en los 23 de una convocatoria actual.Y sobre todo quiero rendir un homenaje a Iván De la Peña, máxima expresión de lo que ahora se ensalza y antes se denostaba. El mayor talento del fútbol que he visto en un campo y que acabó su carrera con cinco internacionalidades, cinco.
No quiero olvidarme de jugadores como Manolo Sanchís, Rafa Martín Vázquez, Luis Enrique o Gaizka Mendieta que tendrían sitio perfectamente en los 23 de una convocatoria actual.Y sobre todo quiero rendir un homenaje a Iván De la Peña, máxima expresión de lo que ahora se ensalza y antes se denostaba. El mayor talento del fútbol que he visto en un campo y que acabó su carrera con cinco internacionalidades, cinco.
Ayer todo el mundo derramó lágrimas y esbozó sonrisas recordando el pasado más cercano. Yo en cambio pensé que un año y un día después de alzar al Copa del Mundo había que recordar a los campeones que nunca lograron levantarla porque nacieron antes de tiempo.


