domingo, 12 de junio de 2011

Kanouté no se marchará nunca...

Diego Armando Maradona, Toni Polster, Davor Suker, Zamorano... Son sólo cuatro ejemplos de jugadores del Sevilla F.C. que han marcado la Historia del fútbol mundial. Reúnen en su palmarés títulos soñados por cada jugador al comenzar su carrera: Pichichis, Botas de oro, Campeonatos Mundiales. Pero para mí, el mejor jugador del la Historia del Sevilla se llama Frédéric Kanouté.


Nace en Lyon y comienza jugando en las categorías inferiores del club bandera de su ciudad, el Olympique. Tiene la posibilidad de debutar con la Selección Francesa, potencial le sobraba para ello, pero en homenaje a sus padres decide jugar con Mali. Este es el primer gesto de una carrera plagada de lecciones de fútbol y, sobre todo, lecciones de vida. No es fácil tomar esa decisión, es un acto que te define. Renunciar al glamour de "Les Bleus" y asumir los riesgos y dificultades de jugar periódicamente en África es algo que no hizo ninguna estrella del fútbol francés. Prefirieron su carrera a su honor, las portadas en L´Equipe a las fotos con sus antepasados. Muchos de ellos levantaron la Copa de Mundo del 98. Frédéric prefirió alzar la voz y dar luz al abandono que sufre un continente. Admirable.


Tras pasar en la Premier por el West Ham y el Tottenham recala hace 6 años en el Sevilla, precisamente tras una eliminatoria de Uefa contra el Tottenham. En estos años el club hispalense ha paseado su nombre por los mejores teatros del fútbol mundial, ha ganado títulos que han inundado sus vitrinas y que han servido para llenar de orgullo a una afición, a una ciudad. Tuteó a clubes que derrochan presupuesto. Demostró que el dinero no es equiparable a la unión de un grupo y su calidad humana. El sevillismo en este periodo pasó por uno de los momentos más duros que ha vivido el fútbol español. Cuando Antonio Puerta se desvanecía en pleno partido, un mazazo golpeaba a cada uno de sus compañeros, a cada uno de sus seguidores, a todos los que amamos el fútbol. Kanouté puso calma, serenidad, aplomo. Les guió con su liderazgo silencioso. Repartió paz y sosiego, respeto y homenaje. 






En lo futbolísico Kanouté será recordado por su figura fuerte de delantero de siempre, pero colmado de virtudes técnicas. De cabezazo poderoso, el Sevilla respiró con balones bajados por él y que dieron aire y fama a los jugadores de segunda línea. Siempre fue la referencia, el faro que iluminaba el ataque. Con el tiempo pasó a jugar de cara y veía el fútbol como los ángeles. Era un centrocampista más, con la calidad de un 10 y la presencia 9. Un jugador de bandera, de los que impone. El tiempo y las lesiones fueron mermando su titularidad y eso fue afectó al fútbol del equipo. Pero cuando salía desde el banco el Sevilla volvía a ser un grande, a imagen y semejanza de su prestancia.


En lo personal Frédéric no se limitó a hacer brillar la camiseta nacional de Mali. Decidió crear "La Fundación Kanouté" que recauda fondos mediante continuas actividades promovidas por él para fines que dejan los goles en anécdotas y la importancia del fútbol en algo meramente trivial. La "Ciudad de los niños" de sus sueños tiene en Bamaco un orfanato, un centro de educación y formación y un hospital. Conseguir este fin supone tiempo, dinero y esfuerzo. Pero cuando te mueve la ilusión y la bondad, el tiempo se saca, el dinero se consigue y el esfuerzo no ese agota. 


Ese es Kanouté, alguien a quien me gustaría parecerme. Un ser bueno con mayúsculas, de los que dignifica la raza humana. Un futbolista gigante, de los que hacen grande al fútbol. 


Por cierto, que si por apoyar al pueblo Palestino le multaron con 3000 euros, a mí que me multen con 100000 por admirarle como le admiro por ese gesto...

1 comentario:

  1. Hola MM Lopez!
    ME HE EMOCIONADO AL LEER EL ARTICULO!
    Grande Kanoute y grande tu por escogerle en tu sección semanal.
    Sigue asi!

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